jueves, 12 de junio de 2014

SI QUEREMOS VENCER LA INSEGURIDAD CIUDADANA, ACABEMOS CON LA DROGA

En los últimos años, en nuestro país y en el mundo, se observa un incremento de la delincuencia ejercida por jóvenes quienes envalentonados por los efectos de las drogas causan problemas en la seguridad ciudadana, afectando a la sociedad en su conjunto.  Las consecuencias de la drogadicción no se hacen esperar, ya que esto provocaría que los individuos  cuyas percepciones han sido influenciadas no solo sufran una restricción en  su propia libertad, sino que afecten la de otros. De este modo se traza un círculo vicioso, cuyas manifestaciones de carácter cualitativo se transforman permanentemente.


Usualmente, las personas usan drogas porque quieren cambiar algo en sus vidas. Estas son algunas de las razones por las que los jóvenes usan drogas: Para ser aceptados, para escapar o relajarse, para mitigar el aburrimiento, para verse maduros, para ser rebeldes, o para experimentar. Ellos piensan que las drogas son una solución. Pero al final, las drogas se convierten en el problema. Las consecuencias del uso de drogas siempre son peores que el problema que uno intenta resolver con ellas.


Según DEVIDA: "La inseguridad ciudadana en el país está asociada a la oferta y demanda de drogas, en sus distintas modalidades. El consumo de drogas mantiene una relación estrecha con la micro-comercialización de drogas, el pandillaje, las barras bravas, la delincuencia, la promiscuidad sexual, entre otros comportamientos de riesgo".


La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, realizada por DEVIDA, señala que Lima Centro (Cercado, Breña, La Victoria, El Agustino, Jesús María, Magdalena, Pueblo Libre, San Miguel, San Luis, San Borja, San Isidro y Miraflores) es la zona que registra las más altas prevalencias de consumo de alcohol y tabaco. En el caso de drogas ilegales, el Callao es la zona que registra las más altas prevalencias anuales de consumo de marihuana (2.5%), PBC (7.8) y cocaína (1.1), seguido de Lima Centro (marihuana: 1.3%; PBC: 2.4%; cocaína: 0.8%) y de las demás zonas de la ciudad, que registran prevalencias significativamente menores.


Las consecuencias de las drogas son graves. En lo fisiológico, el joven experimenta diferentes cambios y alteraciones en su sistema nervioso central, que lo lleva progresivamente a una intoxicación general que puede provocarle un ataque cardíaco. En lo mental, el joven comienza a tener diferentes trastornos: Se deprime fácilmente, es neurótico y sufre de alucinaciones y tendencias paranoicas. También con el paso del tiempo el adicto se vuelve literalmente un esclavo de la droga, hace lo que sea para conseguirla y  se ve  envuelto en actos violentos, ya que bajo los efectos de la droga se puede cometer crímenes y asesinatos.


En fin, las consecuencias que traen consigo el consumo de
 drogas son que cambian totalmente la vida del joven 
convirtiéndola mucha veces en un rechazado social, en otros casos, en vivir una vida de miseria. Las drogas son una pérdida de tiempo. Ellas destruyen tu memoria, respeto y autoestima.

martes, 3 de junio de 2014

SEGURIDAD CIUDADANA, UN COMPROMISO DE TODOS


Somos conscientes de que la inseguridad ciudadana incide negativamente en el desarrollo social, cultural, económico y educativo de nuestro país. Por tanto , se tiene que encontrar, con urgencia, medidas que solucionen esta problemática. La policía en conjunto con los gobiernos locales y la sociedad civil tienen que trabajar para proponer y hallar dichas acciones. Pero, ¿son realmente suficientes para combatir la inseguridad ciudadana?

La ciudad de Lima cuenta con 9,621 policías, distribuidos en las 134 comisarías que resguardan a los 9´172,734 habitantes de la capital. Esto significa que hay un policía por 953 personas cuando el estándar de la ONU recomienda que haya un efectivo por cada 250 pobladores, señala un reciente estudio de la empresa Mapcity.           

Nilton Yanac, jefe de Inteligencia, explicó que existen 134 comisarías en las que laboran 9,621 efectivos policiales, los que deben resguardar a 9 millones 172 mil 734 limeños. Pero hay distritos que sí se acercan al promedio internacional, como San Isidro, que tiene un policía por cada 250 residentes, y el Cercado, con uno por cada 395 vecinos. Pero hay comunidades que viven una situación grave. Daré dos ejemplos: Puente Piedra (un agente por cada 1,045 habitantes) y San Juan de Lurigancho (uno por cada 1,359).                                                         

Por todo lo anterior, ¿cómo se supone que el gobierno combatirá la delincuencia y la inseguridad ciudadana si discrimina a sectores que necesitan más efectivos policiales? La seguridad ciudadana es un compromiso de todos y si todos no están realmente involucrados con el cambio, jamás nos liberaremos del infierno que persigue a Lima desde hace ya mucho tiempo.